
Esta vez picotiaron su cabeza
Escabe en sus rincones
Cada sitio en su coscorro.
Un niñito cree ser el anticristo
Y da muerte a la vida
Un cristo cree ser la muerte y le pone vida
A la muerte.
Y asi todo va viajando y bajando
Al revés me hice adicta
Convicta
De mis secretos
Y ahogada hasta la cien con verdad
Adicta a descrubrirlo todo
¿Jueguemos a despertar?
Y a ese tonto que esta a fuera refugiado
Se la venden como a diez…
Yo, a ellos no les creo nada
Como del mil al res les creo
Res porque donarles
Mi ironía
Sería aceptar
Que no sólo dominaron
Al pedazo de humano desdedichado
Si no que vencieron al otro pez
Que vive en su cueva refugiado
Mientras que el
Otro allá a fuera
Se Ridiculiza y enfatiza con la idea de no ser deborado
Y muere con orgullo
De ser un gurrero dorado
Porque espera donde más han de encontrarlo
El pez avispado
Se esconde en su vientre
Y entre menos sale
Más le teme
Y entre menos come
El más vive
Se hizo más fuerte que el herizo que vive en las calles del oceano
Más fuerte que vivir donde los demas
Hoy, pescados, ayer peces y alguna vez pecesitos.
Sacrifica su miedo interior por vivir
Sin la ley del más fuerte
El vive apagado
Y es un monje censurado
No siente odio, frio, pena, miedo…
Vive pensante y muere en su piño
Su piño no más de uno ni menos de diez.
Ni más de mil
Ni cientos
Mil mientos.
Los colores los ama y mira con dolores
Solo observa el tierno miraflores
Y al no saber que es el olor el sabor
Y el amor
Muere en su piño blanco
Y no se siente apagado
Muere observante
Y herrante para algunos
Y lo bueno de este pez
Que muere de vez en vez
Crece al reves y cree de los miles de mundos antes de
Este.
No es guerrero
No es zapatero
No es costurero
No es un tal vez
Es un simple pez.

